"Educación es lo que sobrevive cuando se olvida lo que se ha aprendido" Burrhus Frederic

lunes, 30 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE CABAÑEROS

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La segunda semana del mes de Noviembre los alumnos de 2º de ESO y profesores acompañantes, tuvimos la oportunidad de pasar unos días en uno de los pocos reductos que quedan de nuestro característico bosque Mediterráneo: el Parque Nacional de Cabañeros. Una visita privilegiada, pues nos alojamos en plena naturaleza y tuvimos guías de primera. Es por eso que queremos compartir con todos vosotros nuestra experiencia.


Partimos de noche y el viento de la Mancha nos empujó hasta Horcajo de los Montes, un pequeño pueblo situado en el corazón de Cabañeros. En las afueras, en lo alto de una pequeña colina estaba emplazada la residencia que nos acogería durante dos días. Los trabajadores y monitores del lugar nos esperaban para darnos la bienvenida. Después de instalarnos, nos explicaron desde lo alto de la colina algunas curiosidades del lugar, cómo orientarse de día en plena naturaleza, cómo distinguir una solana de una umbría desde el tejado del edificio adyacente,... algunos más atentos que otros pues el hambre empezaba a entrar en escena después de una mañana de largo viaje. Pero antes de comer los monitores habían preparado unos divertidos y algo liosos juegos de bienvenida.

Por la tarde, la mitad partieron a hacer la ruta 4x4 dentro del Parque Natural. La otra mitad se quedó en el albergue para aprender algo más sobre la naturaleza en los talleres, sobre todo a conocer qué especies habitan el lugar sin tener que verlas directamente. Conocimos qué eran las egagrópilas (vómitos de ave rapaz, para disgusto de muchos). Con ellas puede saberse fácilemente qué aves habitan en el lugar sin tener que verlas. Aprendimos también a ser buenos rastreadores a través del Taller de Huellas, y a reconocer a las aves a través de su hermoso canto (o no tan hermosos como el de la lechuza).

Después de la merienda, un último esfuerzo para el Taller de Reciclaje, con el que elaboramos unas prácticas carteras nada más y nada menos que con tetrabriks. Y por fin la cena y el merecido descanso (aunque algunos descansaron más bien poco).

Al día siguiente y con renovadas fuerzas, partimos después de desayunar a una ruta de senderismo al pie de la sierra cercana a nuestro albergue. Aprendimos mucho de las especies vegetales y animales que habitan el lugar, desde la encina hasta el buitre negro. Y si hay algo que aprendieron a reconocer todos los alumnos sin excepción fue el madroño: ese bonito arbusto con frutos redondeados y encarnados, que es junto con el oso el símbolo de Madrid. Alguno estuvo a punto de sufrir una indigestión de estos madroños y de bellotas, pues se dio literalmene un atracón después de saber que eran comestibles,..¡menos mal que solo estuvo a punto!.

En el camino encotramos una de las muchas pedrizas del lugar, prueba de que estos viejos montes habían sufrido climas más rigurosos y fríos donde el hielo había fracturado como cuchilla estas resistentes rocas. Se observan como calvas en la vegetación, y bajo sus enormes cantos agudos se dice que corre siempre agua.


Regresamos al albergue por el mismo camino. La vuelta estuvo amenizada por el "juego de la bellota" que propuso uno de los monitores, juego que muchos disfrutaron aunque quedó sin ganador, pues al final alguien hizo trampas introduciendo más bellotas en el juego. Después del tonificante paseo a descansar y reponer fuerzas con la comida que con dedicación preparaban todos los días las cocineras. Y por la tarde la mitad se quedó realizando los talleres y la otra mitad a hacer la esperada ruta 4x4 a través del corazón del parque de Cabañeros. Nos permitió estar en contacto más cercano con la naturaleza, otear una reunión de buitres (leonados y negros) y correr junto a las manadas de ciervos que se asustaban a nuestro paso. En algunas ocasiones los ciervos macho estuvieron solo a un metro de nuestro vehículo. Y si no los contemplamos de cerca con telescopios y prismáticos. Este último reducto vivo de bosque mediterráneo en nuestro país es un espectáculo digno de la famosa serie "El Hombre y la Tierra". El grupo anterior tuvo aún un poco más de suerte, pues hasta puedo observar también águilas y una pelea de ciervos rara ya a esas alturas del otoño. Vosotros también podéis verla en este vídeo que grabó uno de los profesores.





La vegetación del Parque es exhuberante, llena de viejas encinas cubiertas de líquenes( pues el aire es muy limpio),alcornoques, robles, quejigo, romero, tomillo, gamones,... deleitaban nuestra vista, mientras que aves rápidas y esquivas sobrevolaron nuestro paseo acompañándonos, como el simpático arrendajo.
Nuestro guía en el viaje tenía gran experiencia y conocimientos sobre la fauna y flora del lugar, conocimientos que compartió con nosotros amablemente. Nos dejó en la puerta del albergue justo a la hora de la merienda donde nuestros compañeros nos esperaban.
Para rematar la tarde el bus vino a buscarnos para llevarnos un ratito al pueblo, donde paseamos e hicimos algunas compras (algunos ingentes cantidades de chucherías). En seguida lo recorrimos, pues la población es muy pequeña. Nuestro conductor hizo de guía, ya que en todo este tiempo había estado en el pueblo y se lo conocía como la palma de su mano.
De vuelta al albergue, un rato para descansar y preparar la maleta, otro para cenar,y finalmente tiempo de ocio antes de ir a dormir.
Nos despertó el amanecer, con una hermosa mañana de niebla otoñal, y después del desayuno despedida y de vuelta a casa. Muchos no querían regresar, una señal de que este sería un viaje inolvidable para ellos.

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