Regresamos al albergue por el mismo camino. La vuelta estuvo amenizada por el "juego de la bellota" que propuso uno de los monitores, juego que muchos disfrutaron aunque quedó sin ganador, pues al final alguien hizo trampas introduciendo más bellotas en el juego. Después del tonificante paseo a descansar y reponer fuerzas con la comida que con dedicación preparaban todos los días las cocineras. Y por la tarde la mitad se quedó realizando los talleres y la otra mitad a hacer la esperada ruta 4x4 a través del corazón del parque de Cabañeros. Nos permitió estar en contacto más cercano con la naturaleza, otear una reunión de buitres (leonados y negros) y correr junto a las manadas de ciervos que se asustaban a nuestro paso. En algunas ocasiones los ciervos macho estuvieron solo a un metro de nuestro vehículo. Y si no los contemplamos de cerca con telescopios y prismáticos. Este último reducto vivo de bosque mediterráneo en nuestro país es un espectáculo digno de la famosa serie "El Hombre y la Tierra". El grupo anterior tuvo aún un poco más de suerte, pues hasta puedo observar también águilas y una pelea de ciervos rara ya a esas alturas del otoño. Vosotros también podéis verla en este vídeo que grabó uno de los profesores.
La vegetación del Parque es exhuberante, llena de viejas encinas cubiertas de líquenes( pues el aire es muy limpio),alcornoques, robles, quejigo, romero, tomillo, gamones,... deleitaban nuestra vista, mientras que aves rápidas y esquivas sobrevolaron nuestro paseo acompañándonos, como el simpático arrendajo.
Nuestro guía en el viaje tenía gran experiencia y conocimientos sobre la fauna y flora del lugar, conocimientos que compartió con nosotros amablemente. Nos dejó en la puerta del albergue justo a la hora de la merienda donde nuestros compañeros nos esperaban.
Para rematar la tarde el bus vino a buscarnos para llevarnos un ratito al pueblo, donde paseamos e hicimos algunas compras (algunos ingentes cantidades de chucherías). En seguida lo recorrimos, pues la población es muy pequeña. Nuestro conductor hizo de guía, ya que en todo este tiempo había estado en el pueblo y se lo conocía como la palma de su mano.
De vuelta al albergue, un rato para descansar y preparar la maleta, otro para cenar,y finalmente tiempo de ocio antes de ir a dormir.
Nos despertó el amanecer, con una hermosa mañana de niebla otoñal, y después del desayuno despedida y de vuelta a casa. Muchos no querían regresar, una señal de que este sería un viaje inolvidable para ellos.




