Sin duda alguna una de las mejores formas de aprender a valorar y cuidar nuestro entorno es aprendiendo a convivir y a respetar a los demás. Así lo entiende el proyecto educativo del CEAM pues el reparto de las habitaciones, la distribución en las mesas del comedor y los diferentes grupos para la realización de las actividades, buscaban en todo momento el intercambio de experiencias, agrupando en una misma proporción alumnos y alumnas de Granada y Hellín.
Estos días de convivencia en la naturaleza nos han dejado intenciones de compromiso y responsabilidad con los otros, con el medio natural y consigo mismo. El siguiente relato escrito por la alumna Marina Martínez Illán dan una idea de lo que tal vez allí pudo acontecer:
“El agua caía con gran fuerza desde una roca que se alzaba metros sobre su cabeza. Contrastaba con la paz que transmitía a su vez, y con aquella grandiosa libertad. Oía el cantar de los pájaros, y el murmullo que producían todos los habitantes de aquel bosque tan lleno de vida. Vio el río atravesar la llanura a toda velocidad, y algo se agitó dentro de sí. Comenzó a sentir con una increíble intensidad todo lo que transmitía aquel bosque, y sobre todo, a entenderlo. Vio su pelo caerse, y su piel transformarse en escamas, pero no tuvo miedo. Segundos después se lanzó al río, huyendo de aquella plaga llamada humanidad. Entonces, comenzó a vivir.”



